Ayer, catorce de febrero, como cada año,
se celebraba San Valentín. Si el día en el que, creo, se venden más rosas y
bombones de todo el año. Ya lo sabemos ya, hay que quererse todo el año, pero
seamos sinceros, ¿a quién le amarga un buen te quiero acompañado de un ramo de
flores, un dulce pastel o una caja misteriosa empaquetada que encierra
sorpresa?...a nadie ¿ verdad?Pues imaginaros si ese regalo sorpresa esconde
tras de sí una entrada para Sergio en el Palau de las Artes de Valencia…Una
sorpresa que había llegado a manos de nuestra coordinadora Toñi hacía ya unos
meses…y es que detrás de una gran fan siempre se esconde un gran marido
complaciente dispuesto a compartir su corazoncito con el jefe…¡qué le vamos a
hacer los maridos dalmáticos ya saben lo que hay!jijiji…

Fuera de bromas, la fecha de ayer era un día muy señalado para nuestra Toñi por varios motivos: volvía a ese reciento en el que hacía algo más de nueve meses, el 3 de mayo de 2014 estaba disfrutando del concierto de Sergio mientras la Presi decidía partir para continuar sus conciertos desde un lugar privilegiado…Desde luego, que no sería fácil para Toñi volver a ese lugar, nada fácil…Si a esto le unimos que el día anterior, concretamente, el 13 de febrero era el cumple de Manu, la llegada del concierto le ponía aún más nerviosa…y ese nudo en la garganta se acentuó aún más cuando comprobó que por fin había sido una de las afortunadas que entraría al meat a ver a nuestro jilguero. Un cúmulo de emociones y sensaciones que harían de la noche más romántica del año una velada inolvidable…pero pienso que no nos corresponde a nosotras hablar de ello, sino a la protagonista que vivió y sintió en cada poro de su piel las mil y una sensaciones que Dalma dibujó sobre ese escenario creando una cortina de magia que fue capaz de traspasar fronteras y unir mundos y realidades inalcanzables. Por todo ello, por cómo es, por lo que se entrega, por lo que nos regala, por lo que nos hace sentir, sólo podemos dar las gracias en mayúsculas una y mil veces a nuestro maestro y su equipo porque con su música son capaces de trasladarnos al reino de los sueños donde cada una de nosotras podemos sentir más allá de lo tangible…GRACIAS, GRACIAS Y MIL GRACIAS…a sus pies Sr. Dalma y eternamente agradecidas por tus palabras sentidas, por tus gestos y tus caricias en la distancia…Y ahora sin más os dejo con Toñi en ese momento en el que todo empezó , mientras yo estaba disfrutando de un sushi maravilloso, ella comenzaba a vibrar con las delicias de las notas musicales…pero antes del relato de Toñi, viene Fabi y luego Pichu, porque gracias a nuestra coordi tuvimos la suerte de estar todas allí a través del corazón…